Qué bárbaro. Jamás me imaginé que mi blog tendría un día un post dedicado a Santako. Bueno, a Santako sí, pero no a una ruta turística real en la República Independiente del otro lado del Besós. Vivir para creer.
La cosa es que, en Rupià, se fue cociendo una visita a nuestro pueblo natal. Le tenemos mucho cariño, lo vendemos bien y la cosa se fue fraguando.
Inicialmente, el proyecto era llevarnos a ampurdanesos poco duchos en ciudades de la periferia de Barcelona, lo que se conoce como el cinturón rojo, para que supiesen también de otras realidades xaves y que no todo son Cayennes y piscinacas en segundas residencias, que es lo que muchos han visto casi siempre como representación de un barceloní.
Sin embargo, la cosa derivó en una salida de amiguetes que bien podría ser un chiste, porque había uno de Madrid, otro de Bilbao, otro de Anglès, una figuerenca y, eso sí, un rupianenc, míster Lluch Skywalker, al que por las caras que ponía me parece que le moló tela el rollo Santako. Pa mí´que lleva un colomenc dentro de su cuerpo, que ya acabará saliendo, eso sí.
El caso es que les programamos un día de aquellos intensos. Primero, ascensión al Everest de Santako, más conocido como el Turó del Pollo o Puig Castellar. Desde allí, vistas de toíto y un poco de cultureta en el Poblado Ibérico.
Después, cap al Fondo que hi falta gent. En ese barrio multiétnico tocaba mercadillo, así que allí nos dirigimos. Interesante ver el que pudo ser el Chinatown más grande de Europa. También tocaron los primeros refrigerios (no se me borra la cara de Anais cuando vio que por el precio de un quinto te entraba una tapa by the face, que en esa primera cata fueron unas croquetazas que no se las saltaba un gipsy).
De ahí al centro a reponer fuerzas en Ca N’Armengol, donde el amigo Lluís nos deleitó con una demostración del gracejo colomense. Antes cayeron los vermuses pertinentes en infestas tascas de las que nos van a nosotros y que parece que gustaron.
Lo de después, pues visita obligada a la Antorcha para ver a los dos fenómenos, que van camino de obtener la residencia en Rupià, pinta en el Isalba y a la estación del Clot al galope.
Ahí vino el problema-anécdota, que íbamos tan justos que perdimos el tren y hubo que esperar más de una hora al siguiente. De todos modos, el madrileño, Dani, tuvo a bien mentarle la madre al segurata de El Clot y eso animó un poco el cotarro.
Para remate, el media distancia a Flaçà se escacharró y llegó con mucho retraso, pero bueno, Lluch no ponía demasiada mala cara, así que damos por bueno el día.
Lo dicho, que ya están pensando en incluir Santako en Tripadvisor como destino obligado en cualquier visita a Europa, que esperamos que los amiguetes los pasaran bien, que lo del blog está muy parado por falta de tiempo y que este post estaba pendiente hacía mucho y, sobre todo, que Visca Santako, una grande y libre. O mejor aún, Gramenet del Besòs.
Vistas de Santako desde la subida al Poblado Ibérico.
Sobran palabras.
Il fenómeno.
Aquí Lluch examinando el barrio de fondo con sus tiendas con letreros en un perfecto colomense estándard.
El barrio de les Oliveres. Lo vimos desde la distancia, pero queda visita pendiente con Xabi, que esperaba algo más borroka.
Parada obligatoria de refrigerio. En este caso, en el bar de un autóctono colomense. Tradicional no, pero autóctono sin duda.
Aprovechamos para saludar a Ana y Rosa, las de la pelu donde ponen a la Spainnomads como un pitufo.
Y aquí con Xabi mirando el menú en Ca N’Armengol. Creo que les convenció el sitio. A nosotros, sin duda.
Y eso es todo en este post. Aviso que los australianos, David y Nicole, estuvieron por aquí estos días y que les hemos llevado a apurar la temporada de esquí en Masella, pero esa será otra historia.








