De verdad que esta fiesta es mas que recomendable. Si alguien tiene tiempo, que se acerque, aunque ya tendra que ser el año que viene, porque este se ha pasado la vez. En parte me recordo a los Sanfermines por aquello de que, vas un año y genial, pero sabes que dificilmente las fuerzas te daran para repetir. Locales a parte, of course.
Que hay de nuevo viejos. Este post y los próximos que colgaré sirvan como justificante del cierre provisional del blog. Son un relato cronológico de los principales saraos en los que nos hemos visto inmersos desde nuestra llegada al Imperio Andalusí.
Apenas horas después de besar el suelo aeroportuario, llegó una de las cosas más grandes y gordas que servidores han visto en su periplo de casi dos años. Manda guevos que tenga uno que regresar al terruño para coger conciencia de lo tremendo que semos.
El sarao en cuestión es la Romería. En la práctica se trata de pasar un día en el campo, pero preparaos de ruedas y de motor que diría el capitoste de la Familia Trapisonda. Lo impresionante es que, desde primera hora -aunque la mayoría no han parado durante la noche previa- el objetivo es alcanzar el grado de alcoholismo más grande sobre el planeta Tierra. Y damos fe de que lo consiguen.
En la teoría, el pueblo recorre unos kilómetros a pie escoltando a una vírgen de nosequien. La realidad es que la procesión lleva a un pequeño bosquejo de eucaliptos donde los paisanos han instalado en días previos unos toldos donde parapetarse. Los toldos son compartidos por grupos que, durante el año, se han aprovisionado de bebercio y comercio para el evento.
Total, que cuando los romeros -ahora entendemos la clásica frase de Xavi Aloy de ponerse romero- llegan al sitio donde está previsto el día de asueto, van como putos tranchetes.
Lo que los hace grandes es el nivel de hermandad, fraternidad, hospitalidad y todos los ad que hagan falta. A los foreigners como nosotros los tratan mejor que a los locales. Forma parte de la cultura romera. De todos modos, la de Los Molares es especial. Nos lo confirmó un friki televisivo de Canal Sur, lo que sería el tal Berto a Buenafuente, al que conocimos en pleno festejo. La idiosincrasia de este municipio fundado en el 4.000 AC es increíble.
Vamos a los retratos que es lo que cuenta
Buena parte de los que recorren el camino escoltando a la virgen van subidos a caballo. Vistiendo el clásico traje romero con su medallita al cuello y tal y tal.

