Granada bien vale una visita. Y ver a Maibe tambien. La Alhambra es lo clasico, pero lo de las tapas granainas no tiene nombre.
Siguiendo con nuestra ronda de visitas gorreras por las Españas, concretamente por su parte sur, esta vez -un poco lejos para nosotros pero no para nuestros no siempre bien ponderados lectores- tocó Graná, donde nos reunimos con Maibita.
Los habituales del blog ya la conocerán de su etapa Newqueña. Aquella gaditana residente en Graná y criá en Puertollano, alegría de nuestras noches en Inglaterra.
Dejó sus últimos fondos en pounds en manos catalanas, conscientes de qué parte de la geografía cristiana es la que podía velar por su dinero y no gastárselo en mollate, y fuimos a llevárselo a su casita como habíamos quedado en su momento, que los Santakos no tenemos verguenza pero sí palabra.
Total, que Maibita nos pudo hacer poco de anfitriona, porque estaba inmersa en sus exámenes fin de curso de sus estudios de bichería marina, pero nos dio refugio y nos llevó a conocer un garito nocturno con clientela universitaria.
En Graná nos fuimos a ver la Alhambra, también nos dimos un remojón en unos baños árabes, por supuesto repasamos todas y cada una de las tascas del lugar, en las que por una cerveza de máximo dos jeros -hemos oído esta expresión en un mercadillo sevillano- te endosan una tapa tamaño ración de las grandes.
Nos despedimos con el clásico paseo por el barrio del Albaicín y con un besote final a Maibita, quien promete dejarse caer uno de estos días por Barcelona para echarse unas compritas con su Mami. We’ll see.
Una de las clásicas fotos frikis de la Santako, ahora que no me oye. Lo único que puedo decir es que es algo de Graná