Breakfast en el ‘FIFTEEN’

Qué grande lo de visitar el Fifteen de Jamie Oliver. Nos habíamos hartado de verlo por televisión en Nueva Zelanda y, al final, resultó tener un restaurante en Newquay que no podíamos saltarnos. Además, gracias a los meses allí supimos por los locales que lo suyo, si no estás forrado y te importa un pimiento la cuenta, es ir a desayunar, porque el precio es asequible a cualquier bolsillo, las vistas se disfrutan por contar con luz solar y la opción, suficiente para hacerse a la idea de en que consiste este ‘Bulli‘ inglés

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AM Expedition

Muy divertida la visita de dos compañeras de trabajo de la Santako a Newquay. Recuerdo paseos fantásticos sin protestar, más bien al contrario, por toda la línea de costa y también las visitas a pueblos cercanos. Lo de mirar tiendas se les daba muy bien, pero en el tema de comer tenían menos dotes y, en el de beber, el listón de los gaditanos les vino muy alto, aunque como decían en la película aquella, nadie es perfecto.

Aprovechando que algunas de sus trabajadoras tenían días de fiesta o iniciaban vacaciones, AM (Activa Multimedia), la empresa de la Santako, ha enviado a dos espías para que analizaran que es lo que hacía por aquí la ex.
La combinación de a) vuelos i/v por 20 euros y b) trabajadoras que no cobran por estar en días de asueto ha sido demasiado tentadora, así que la operación ‘pipeo a la Galvez’ no se ha hecho esperar.
Ellas han disimulado bien, pero nos hemos dado cuenta. Así que, por nuestra parte, activamos el plan de emergencia Spy-Cat. Es decir, en medio de jornadas turísticas nos despedíamos para, supuestamente, ir a clase (aquella tarde la pasamos tomando pintas en un pub cercano desde donde divisábamos a las espías sin que nos viesen). O, por la noche, despedida a horas de adolescente porque somos buenos chicos (después los Santakos nos reuníamos a hurtadillas con el colectivo gaditano del que ya os hablamos en los bares donde hay jam sessions nocturnas).

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Rodalies

En el post anterior hablábamos de los paisajes de Newquay, pero es que los de los puebluchos de alrededor son también de hipo. Aquí tenéis un resumen. Y que conste que esto no es que no lo vean los turistas de fin de semana, es que conocimos a muchos españoles que, viviendo allí meses por no decir años, tampoco los habían visto ni oído nunca. Como diría el amigo Olagoitia, que no son de moverse.

Podría haber titulado cercanías, pero la verdad es que me suena mucho mejor en catalán. Las rodalies se dibujan agradables, casi bucólicas en mi cabeza, mientras que las cercanías pertenecen al cinturón metropolitano de alguna urbe.

Tras esta basura de intro, más fotos y ya me callo. Son las rodalies de Newquay. Las estamos descubriendo ora en bus ora en bici (la opción más enjoyable). Son aldeas, casi siempre con el mar de fondo, que giran en torno a un pub y rodeadas de mucho verde. A ver si sus gustan.

Esta playita es la de Holywell. Bestial. Una aldeíta a unos 9 kilómetros de Newquay. Aquí rodaron escenas de no se qué película de James Bond. Se puede llegar por caminos abiertos al tráfico, pero también paseando desde nuestra casa por el sendero que recorre los acantilados. La recomendación fue de nuestro compañero Paul, quien de lunes a jueves tiene entre sus múltiples trabajos el de barrer esta playa. Mantenerla limpica, vamos. Ya véis que el tipo cumple. Lo increíble es que te paguen por pasarte aquí un ratico al día.

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