Un placer Señores Trapisondos

 Ahora sí. Un fallico en el hosting -lo que en tv vendría a ser el clásico ¡es de ellos!- ha provocado algún problemilla que ya está arreglado más o menos. Decíamos que fue increíble que los Trapisondas nos vinieran a ver. Que nos pegamos unas buenas barbacoas. Que fueron los primeros en ver que el Santako estaba en plena operación bikini por falta de jamón y Damm. Que al padre de los Trapis nos lo encontramos en medio de la calle por casualidad cuando estaba buscando nuestra dirección y que, quien vaya a Nueva Zelanda, no se puede perder el cámping que citamos en el post. Hala. A ver si ahora sí.
 
El regalo de las Navidades ha sido la visita de la Familia Trapisonda. Trece días de viaje conjunto por la Isla Sur. Gracias por aguantarnos, por acompañarnos, por traernos noticias de allí, por llevar para allí noticias de aquí, por los regalos que se trajeron en la maleta y, en definitiva, por ser nuestros amiguetes.
Sí, ya sé que lo de este blog empieza a dar penita, a perder el lustre colomense que lo caracterizaba y a caer en picado en el bledismo y la ñoñería…pero que queréis, es la Navidad.
En fin, que ahí os enviamos un resumen visual del viaje y que habrá más, porque por fotos no será, aunque a la paparazza se le ha roto el objetivo y el tema gráfico lo tenemos de luto.

 

La ruta 69 –la Familia Trapisonda amenaza con viajar en helicóptero a partir de ahora si un desplazamiento es superior a 10 kilómetros- empezó en Abel Tasman. Bueno, esto no es del todo verdad, porque el principio fue Nochebuena en nuestra ex casa y Navidad en la farm donde estamos ahora.
Pero si analizamos estrictamente el viaje sureño hay que referirse a Bark Bay. Nos fuimos a dormir a una cabaña, eso sí, pegadita a la playa. Y que playa. Risas para cruzar los restos de una marea alta, barco para ir y para volver. Lo mejor de todos modos es la ducha que os mostramos en el retrato superior.

 

Ruta de Kaiteriteri, donde nos dejo el barco de vuelta, hasta Wesport. Por el camino, parada en los Pankekes. Impresionante.

 

Y de Wesport al glaciar Franz Joseph

 

Y de oca en oca. Del Franz Joseph al Fox Glacier. Día extraordinario de sol y lengua de hielo a nuestros pies. O al revés, vamos.

 

Uno de los descubrimientos del viaje. El camping Gunn. Lo más parecido a verse dentro de Regreso al Futuro versión kiwi. La gente nos preguntaba que hacíamos allí, porque aquello no era para guiris. En la fotico podéis ver el surtidor de gasola más rústico que nos hemos echado a la cara. En funcionamiento, claro. Vía manivela para bombear combustible. Queremos volver en febrero, aunque el estreno para los Santakopower pasó por noche en el Subaru junto a la fregoneta de los Trapisondos, porque llovía y no estaba la cosa para montar la tienda.

 

Descubrimiento, no por extraño, sino porque uno nunca se llega a creer del todo lo que dicen las guías. Los Milford Sounds son algo que hay que ver aunque pillen un poco lejos. Peaso de fiordos. Los Trapis y los Santako nos dimos un garbeo en barco y nos encontramos cascadas como las que veis arriba. Con su arcoiris y todo.

Arrowtown o el sabor de lo que fue un pueblo de buscadores de oro. Pueblito de postal, así que escogimos una para ilustrarlo. Concretamente la de la peque de los Trapis posando en el típico Wanted. Obsérvese en los morrillos de Noa los restos de un fantástico helado de chocolate y hockey pockey. Yummi!!!!

 

Pues sí, los piedrolos de Moeraki también existen. Aquí nos echaron un retratico para dar rabia a los lectores del blog.

 

Y otro descubrimiento más. Oamaru. Un pueblecito fundado por Scottish que mantiene el sabor de aquellas tierras pero a este lado del mundo. Cuenta con un tren de vapor que hizo las delicias de Noa y de Gemma.

Y eso es todo, aunque falta mucho. Lo principal, la Nit de Cap d’Any. Sabor català a 19.000 kilómetros de distancia. Nos juntamos los Santako, los Trapis y Margarito y señora, por cierto el mayor descubrimiento de las vacaciones. La Montse cogió las riendas de la noche y nos hizo pasar una velada fantástica.

No nos enrrollamos más, aunque la cosa dio para cien post como éste. Noa bailando hakas; Akaroa, un pueblo francés en la costa Este; los pingüinos de fiesta con el babo; el aceite que nos regalaron Margarito y Montse; las chapas pal Joselito, las…

 

 

2 thoughts on “Un placer Señores Trapisondos

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